viernes, 28 de febrero de 2014

Capítulo 9: Before the Lobotomy

No podía ser. Mi tía no podía ser Whatsername. Nada tenía sentido. Me quedé enbobada, mirando al vacío. 

Cuando me di cuenta, la Jefa se había ido. Abandoné de la buhardilla, bajé las escaleras y salí a la calle. Era un auténtico caos. Barricadas con contenedores, sacos de arena, escombros, cualquier cosa que encontraran. Todos los Anti Idiots corrían de aquí para allá, con una escopeta o un fusil. Cada unos cinco metros, en las barricadas, había una bandera de American Idiot, pero sus colores no eran los originales: estaba en tonos grises, casi negros. Mesas preparando los cócteles Molotov. Garrafas de gasolina. Granadas. Cartuchos llenos de balas, balas esperando atravesar la piel de alguien. Todo esto estaba colocado minuciosamente sobre las mesas, como esperando a que alguien abriera las puertas del museo y decenas de personas vinieran a admirar todo eso. Humo. Polvo. Confusión. Las caras de los yonkis relucían al resplandor del fuego de los bidones de gasolina, los que resaltaban lo demacradas que estaban. Calor. Nervios. Gritos. Los Idiots estaban llegando. Se escuchaban golpes de tambores. Los mismos que haría sonar la batería en Holiday. Apareció Whatsername por entre la multitud, y empezó a repartir jeringas a cada uno de sus secuaces. Estaba acompañada de Brad. Maldito sea ese cabrón, seguro que ya había matado a Justin. Tenía que encontrarlo, necesitaba hacerlo. La sala 13, tenía que ir hasta allí. 

Avancé entre la gente, intentando esquivar la mirada de la Jefa. Cuando salí de entre la multitud, corrí todo lo que pude hasta llegar al edificio de East 12th Street. Ya no tenía puerta principal. Posiblemente la arrancaran para que formara parte de las barricadas a la entrada de la ciudad. Entré, aturdida. Había muchas puertas, todas iguales, con un número pintado sobre ellas. 1, 3, 5, 7... Se me hacía eterno. 9, 11, 13. Empujé la puerta, estaba atrancada por dentro. Miré a través del cristal, y estaba vacía. Entonces... ¿dónde estaba Justin? Escuché cantar a alguien. El sonido venía del final del pasillo. Las bombillas estaban rotas, por lo que no se veía una mierda. Pude escuchar mejor, el sonido se acercaba.

-The Jesus of Suburbia, from Bible of "none of the above" on a steady diet of...

No podía ser.

-Soda Pop and Ritalin, no one never died for my sins in hell, as far as I can tell, at least the ones I got it away with...

Lo empezaba a ver. Era él.

-But there´s nothing wrong with me, this is how I´m supposed to be, in the Land of Make Believe, that don´t believe in me. Tuky, ¿por qué no cantas?

Brad. Ese hijo de puta me había seguido. Estaba muerta, o lo estaría literalmente en unos instantes.

-¿Dónde está, Brad?
-¿Quieeeen?
-Tu puta madre. ¡Justin, joder! ¿Dónde está?
-Jajajaja, qué graciosa. Pues ahora no te lo digo.

Ese tío estaba fatal. Las drogas lo habían jodido, pero bien. Tenía que rebajarme a él para poder sacar algo en limpio.

-Get my television fix sitting on my cricifix, the living room, on my private womb...
-¡Siii, ya cantaaas! Vale, pues vamos a jugar a una cosa. Ven aquí.

Me daba miedo, pero ese tío no sabía hacerle nada a nadie si no lo tenía atado a una silla, amordazado. Me acerqué, silbando el resto de la canción. Aquel gilipollas me sonreía, como esperando a que me acercara lo suficiente como para abrazarme. ¿Qué cojones? Era un cuerpo escombro de mierda, no me podría tumbar tan fácil. Me acerqué, podía ver perfectamente la quemadura de la cara, la que le hizo Justin con el ácido al salvarme. Justin. Eso me hizo volver a la realidad. Vi que ocultaba algo en sus espaldas. Algo no iba bien, pero era demasiado tarde. Me golpeó la cabeza con todas sus fuerzas y perdí el conocimiento.


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